Londres o New York?

Es una pregunta sin sentido porque todos sabemos que es Londres Y New York, pero en muchas circunstancias hay que tomar la decisión, porque por lo general, todo no se puede.

El Argentino suele ser más fanático de NY que de Londres. También está la sensación de que NY es más barato que Londres, pero esto no necesariamente es cierto, aunque para conseguir buenos precios en Londres hay que buscar más y planificar con mayor anticipación.

La pregunta tiene sentido ya que son ciudades con similitudes en muchos aspectos:

  • diversidad cultural
  • museos
  • variedad de atracciones
  • idioma
  • música
  • Sohos
  • Parques
  • Transporte público
  • Teatros
  • Eventos deportivos
  • Gente linda
  • Y lo más importante: ambas tienen casi el mismo “qué se yo”

Ambas ciudades son espectaculares. Ambas forman parte del Top 3 mundial. Pero ofrezco una humilde guía para aquellos que deben elegir su próximo destino y están entre una u otra:

  • Si conocés NY pero no Londres: andá a Londres
  • Si conocés Londres pero no NY: NY
  • Si hace mucho que no vas  Londrés y hace poco fuiste a NY: Londres (y viceversa)
  • Si tu viaje total durará menos de 10 días: NY
  • Si tu viaje total durará más de 10 días: Londres
  • Si vas en época de invierno de hemisferio norte y odiás la lluvia: andá a NY
  • Si vas en época de invierno de hemisferio norte y odiás el frío: Londres
  • Si vas en época de verano de de hemisferio norte y odiás el calor: Londres
  • Si odiás la lluvia en cualquier época del año: NY
  • Si vas con la plata justa: NY
  • Si te gusta mucho la cerveza: Londres

Y en lo que a hace a mi gusto personal y luego de analizar muchas variables, pero en especial sentir sensaciones habiendo tenido la suerte de estar más de una vez en ambas, elijo Londres. Más adelante contaré por qué.

En este caso me gustaría leer sus opiniones respecto a cuál elegirían para su próximo viaje y por qué.

De todos modos, ojalá todos los dilemas de la vida fueran de este tipo.

ny1Foto: con amigos en el Soho de NY

londres 3Foto: en familia por el Soho de Londres

La mejor tortilla de Buenos Aires

VER ACTUALIZACIÓN ABAJO

Está bien hablar de gastronomía en un un blog de viajes? No lo sé pero puedo forzar un poquito la respuesta para justificarlo:

  • Parte esencial de un viaje es comer, o mejor dicho, probar la comida del lugar que visitamos.
  • Qué diferencia hay entre hablar de la comida de un lugar al que viajamos o la arquitectura de ese lugar? si escribo sobre los paisajes de una región de algún país debería abrir un blog de montañas?
  • Tan ligados están la gastronomía y el turismo que muchos viajantes hacen toures gastronómicos o visitan países o regiones simplemente para conocer sus sabores.

El problema con todos estos argumentos es que me estoy refiriendo a la mejor tortilla de la ciudad a donde vivo y encima, queda a 2 cuadras de mi casa. Pero como conté en este post, es posible, y además muy lindo, hacer turismo en tu propia ciudad.

Así que hablaré de un lugar muy especial al que recomiendo mucho ir a comer la tortilla, ya sea porque estás de visita en Buenos Aires o porque vivís acá.

Me refiero al Centro Montañés de Buenos Aires también llamado Casa de Cantabria o conocido como el Club Montañés.

Está ubicado en una cuadra muy rara en la calle Jorge Newbery entre Cramer y Conesa. No se sabe bien si es en el barrio de Colegiales o Belgrano, y apenás a 4 cuadras de Palermo Hollywood pero totalmente desconectado a esa zona.

El Centro Montañés es en realidad un típico club de barrio de la comunidad cantábrica en Buenos Aires que data de la época de la inmigración española en Argentina y la necesidad de las distintas comunidades para ayudar a la adaptación de sus inmigrantes.

Yendo a lo realmente importante, la tortilla es mi comida preferida de todos los tiempos. He probado tortillas de todo tipo y en todo lugar. Siempre habrá una tortilla casera de algún familiar que será la más rica del mundo, pero no todos podemos ingresar en las casas de abuelas ajenas. Así que en lo que se refiere a Restaurantes, además en Buenos Aires, y además de precios razonables, puedo afirmar con seguridad que la tortilla de papas, sin cebolla, sin chorizo colorado y a punto (ni babé ni cocida), es la mejor de Buenos Aires y compite palmo a palmo con las mejores que he comido en distintos lugares del mundo, incluyendo la propia España.

A esto hay que sumarle varias cosas que me parecen importantes:

El lugar es muy lindo, muy cómodo, las esas están bien separadas, de día es muy luminoso, de noche es bien agradable.

La atención es excelente, te hacen sentir como en casa. Además hay una hermosa barra alejada del salón con mucha madera que la hacen muy cálida.

Si bien este no es un blog de gastronomía, como fanático de la tortilla de papas sin cebolla, sin chorizo colorado, ni cocida ni babé, recomiendo muchísimo ir al Centro Montañés a probarla y a pasar un buen rato.

Cuando voy, el mozo ya me conoce, y al traer la tortilla la mesa, antes de servirla la corta, la abre, me la muestra, yo le hago un gesto afirmativo con mi cara, y luego la sirve a todos los comensales.

Y por unos instantes muy felices, me hace sentir un sommelier.

ACTUALIZACIÓN:

Desde que publiqué el post, los usurarios opinaron dónde se come la mejor tortilla según ellos. Acá va la lista de los lugares sugeridos:

  • Varios dijeron MIRAMAR. En San Juan y Rincón. Alguién más la probó? habrá que ir.
  • Santa Lucía. En San Juan y Combate de los Pozos
  • Centro Asturiano: Av Libertador 981
  • El Obrero: Agustín R. Caffarena 64
  • Tancat: Paraguay 645
  • El Bar de Cao: Independencia 2400.
  • Pontevedra: San Lorenzo 2390 (pero de Mar del Plata)

Yo agrego estos 2 lugares donde también he comido una excelente tortila:

  • El Imparcial: Hipólito Yrigoyen y Salta
  • Salgado: Velasco 401 (gran lugar para comer más allá de tortilla)

Seguiremos investigando.

 Gracias por los aportes a @Gus_Noriega, @facupg, @atenea2604, @lenaleiv, @meetMeAtMontauk, @Mixtrader y @PabloMCabello

 

club montañes

Foto: Centro Montañés en Jorge Newbery 2818. Crédito de Casa de Cantabria

 

 

Ir a Chile a comprar una TV

A Santiago de Chile le dicen “la Miami del Sur”, o “la nueva Miami”, o “La Miami chilena”, o “La Miami sin playa”, o “La Miami con chilenos”, o “La Miami sin Cubanos”, o “La Miami ueón” y de mil maneras más.

Eso se debe a que es un lugar barato para ir a comprar ya que casi todos los productos de electrónica y vestimenta son importados y la mayoría paga arancel muy bajo o en algunos casos nulo.

Incluso luego de la devaluación en Argentina, y con un dólar a $14, o a $15 o a $16 o a $20, sigue siendo muy barato para el Argentino. No así comer, u hospedarse y esas cosas.

Además, el peso chileno también está un poco devaluado y en estos momentos el dólar cotiza por encima de los $700, lo cual es conveniente para nosotros.

Cualquiera que vaya a Chile en avión, o cualquiera que ande en la zona de valijas de Ezieza y Aeroparque, verá que cuando se activa la cinta de un vuelo procedente de Santiago, sale una valija, una TV, una valija, una TV, etc.

Es que, incluso pagando los impuestos aduaneros (50% sobre el excedente de us300 por adulto), conviene traerse una TV de Chile.

Incluso diría que si estás pensando en comprar una TV, te saques un pasaje con tiempo a Santiago, hagas la compra Online en Falabella, París o alguna otra tienda de electrónica, pidas envío al Aeropuerto para dos hora más tarde del horario de llegada de tu vuelo, despaches la TV y te tomes el avión de regreso a Buenos Aires con tu tele.

Para ponerlo en números:

TV LG LED Smart 43 pulgadas: $310.000, que serían en dólares us434 + 67 de impuesto de aduana = us501 (lindo model de jeans Levys), que serían en pesos argentinos: $7014.

Ver precio en Chile

Ahora vamos al avión:

Viajando el 10 de mayo a las 9:45am y estando de regreso en Buenos Aires (pero con una tele espectacular), a las 16hs de ese mismo día, el precio es de $4760.

Vamos sumando: 7014+4760= $11.774

Ver precio del aéreo

Ahora, vemos cuánto cuesta comprar esa misma TV en Buenos Aires.

Si empezamos por lo más barato conseguible, es decir, Mercado Libre, el precio es de $11.699. Es decir, $5 más barato que ir a comprarlo a Chile y volver.

Si vamos a las tiendas tradicionales como por ejemplo, Musimundo, el precio de SUPER OFERTA es de $14.000 (más de $2000 que ir a comprarlo a Chile).

Pero el ejemplo de TV que puse en Chile NO es de oferta. Porque encima podemos buscar un poco mejor y conseguir una SUPER OFERTA en Chile y nos encontramos con esta LOCURA:

Super oferta TV

Para que se den una idea de lo que hablo:

$250.000/714= us350 + us25 (impuesto aduanero) = us375 +AR$14 = $5.250.

Lo pongo en letras para que se entienda mejor: Cinco Mil Doscientos Cincuenta PESOS ARGENTINOS una TV SMART 4K LG de 43 Pulgadas.

En este caso, vale la pena ir a comprar a Chile incluso con tu novia/o, esposo/a o amante.

De todos modos, es algo que no haría porque me parece una locura. Pero Santiago de Chile es una hermosa ciudad, super moderna y llena de atractivos, que vale mucho la pena para hacerse una escapada de fin de semana largo, y además, aprovechar para hacer compras varias, las mismas que harás en tu ciudad Argentina, pero con la gran cantidad de dinero que ahorrás, te pagás unas lindas mini-vacaciones.

Porteños viajando por Buenos Aires

Foto: tremenda vista de la costa de Buenos Aires de la Torre de los Ingleses. Crédito de Christian Cabrera

Hace poco estuve en París y viví una experiencia totalmente fascinante:

Con mi esposa, mi hija de 4, su cochecito y los bártulos teníamos que ir de Montmartre a La Bastilla. Era un lunes a las 6 de la tarde.

Para ese trayecto debíamos caminar 6 cuadras atestadas de gente (las primeras 2 de turistas, las segundas 4 de inmigrantes sirio/libaneses) hasta la estación de metro. Allí bajar como 3 niveles por escalera hasta tomar el subte, también atestado de gente. Luego de una estación, caminar entre túneles y cientos de escaleras para hacer combinación con otro subte atestado, oloroso y calenturiento, que nos llevara por unas 12 estaciones hasta el destino final, donde tuvimos que subir unos 5 pisos por escaleras (cochecito en mano, siempre) hasta volver a respirar aire puro, y allí caminar las 8 cuadras habituales hasta el hotel donde parábamos.

En medio de este trayecto, que de verdad fue placentero, pensaba: esta misma situación en Buenos Aires y me pego un tiro hundido en la más profunda depresión.

La diferencia entre entre el placer y el odio ante situaciones similares se llama “sensación de turista”.

El mejor viaje más barato que podemos hacer, y de manera cotidiana, es viajar por tu propia ciudad. En mi caso Buenos Aires.

Por supuesto que la factibilidad de llevarla a cabo depende mucho de cuál sea el lugar en que vivas. Buenos Aires es una tremenda ciudad, a la altura de, tal vez, las 10 mejores del mundo para hacer turismo.

Hay miles de cosas para hacer y conocer, que incluso los que vivimos toda la vida aquí y la transitamos 18 millones de veces no conocemos, pero el desafío es intentar lograr el efecto “sensación de turismo” en nuestros cuerpos. Y si bien es difícil hacerlo en la propia ciudad que cotidianamente detestamos, tengo claro que es muy posible lograrlo. Es casi una cuestión de actitud, o de setear la mente de manera correcta.

Las opciones para sentirnos turistas en Buenos Aires son muchas. Desde ir a museos, subirnos a los buses de dos pisos, meternos en lugares turísticos, sumarnos a algún tour guiado, etc. Pero incluso simplemente levantando la cabeza cuando caminamos por lugares habituales, haciendo las tareas cotidianas, e ir mirando más allá de lo que habitualmente miramos. Es decir, haciendo lo mismo que haríamos en Paris o en cualquier otra mega ciudad del mundo.

Para los porteños, hacer turismo en Buenos Aires es el mejor viaje barato que podamos hacer. Y lo barato no necesariamente es malo.

Si logro continuidad en este blog, escribiré al menos 100 posts referidos a los Porteños que viajamos por Buenos Aires.

Esta es apenas una introducción.

 

Ventana o pasillo?

Foto: Nuñez, Belgrano, Palermo, Aeroparque, River, y toda la zona norte de Buenos Aires, desde el un vuelo de Lan Argentina.

Hay algo que nunca comprenderé:

Los turistas hacen filas de horas para subir a torres emblemáticas en ciudades emblemáticas y están dispuestos a pagar cuantiosas sumas de dinero para disfrutar de las vistas aéreas que esas torres y edificios ofrecen. Muy de acuerdo con todo. Vale la pena.

Pero la gran mayoría de esos mismos turistas, a la hora de viajar en avión, incluso a esas mismas ciudades donde pasan una tarde en busca de apreciarlas desde las alturas, elijen sentarse en pasillo, o muchos lo hacen con la cortinita de la ventana cerrada u otros mirando la triste revista de la línea aérea o una serie de televisión, mientras el avión sobrevuela a una altura espectacular la ciudad fascinante, como podría ser New York, desperdiciando segundos invaluables de las vistas espectaculares.

Entonces me pregunto cuál es el sentido de subir a un mirador, o si en realidad, para el turista, algo es turístico sólo si la industria y sus mecanismos, decidieron establecerlo como tal.

Entiendo toda esa cuestión de comodidad de viajar en pasillo en un vuelo largo y poder ir al baño o hacer esos ejercicios ridículos de estiramientos de músculos, pero no se explica en los vuelos cortos, o en los mismos vuelos largos para quienes viajan en ventanilla para mantenerla cerradas durante los momentos más espectaculares.

Tal vez, las guías turísticas tipo Michelin, deberían incluir estos puntos de atracción asignándoles sus respectivas estrellas. Ejemplo: aterrizar en Aeroparque por pista 13, ventana sector derecho, lejos del ala: ***. Secotr izquierdo: *. O tal vez, el personal de abordo de las mismas lineas aéreas, deberían hacer de guías turísticos: “a su derecha, el famoso e imponente rectángulo llamado Central Park”. Y de esta manera la gente prestaría atención y le daría valor. O ta vez, cobrando un adicional por viajar en ventana en un día despejado, el viajante lo consideraría una atracción turística que vale la pena.

Lo cierto es que viajar en ventana debería ser una obligación para el turista, y los momentos de despegue y aterrizaje, toda nuestra concentración debería estar puesta en esas pequeñas ventanas que permiten tener otro punto de vista, único e irrepetible, de los lugares maravillosos que tiene la tierra.

Los viajes recién se terminan cuando nos cubren las nubes, o la oscuridad de la noche, o la inmensidad del mar. Pero la mejor vista y la mejor foto de un viaje, puede suceder justo en ese momento final.

 

 

 

Amamos viajar